Si esto fuera un relato mitológico debería continuar con "...era el Caos", pero no. Este no es un relato colosal ni el que lo escribe una persona de cualidades heroicas. Soy meramente un humano, que como todos los demás humanos, tiene esta urgencia social de compartir sus pensamientos con un otro sin rostro, o tiene la urgencia narcisista, no poco habitual, de leerse a sí mismo en un medio tangible ya que no puede conformarse solamente con escuchar esas palabras, incesantes y sin sonido, en su cerebrito chiflado.
Hay otra razón por la cual uno puede empezar estos proyectos informales y ludicos, y es lo que se llamaría Catarsis (del griego, y significa purificación; tengo un gran afecto por la etimología como verán en futuras entradas). La idea de limpiar mi mente, quitarle las impurezas (léase malestares; léase nuevamente, angustias, locuras, debilidades, et cetera) y poder lograr una estabilidad semi-permanente en mi vida cotidiana... Guardar los monstruos por así decirlo, dentro de este lugar para no tener que enfrentarlos en mi diario vivir.
Pero no todo lo escrito aquí sera una "confesión" (aunque se podría decir que todo escrito, grandilocuente o banal, es una confesión, así Nietzsche lo pensaría al menos), también enfocare mi atención en temáticas más distanciadas y formales (quizás una critica a algún libro, película o pieza de música, comentarios sobre algún evento social, histórico y/o político, entre otras cosas, a mí parecer, interesantes para un homo sapiens moderno y sofisticado). Vale advertir sin embargo que no deseo que este lugar se torne demasiado estricto y regularizado, tanto en calidad, cantida y/o ideas, ya que prefiero ser azaroso y no empaquetado... Mis tendencias anarquistas no me lo permiten. Entonces, si me da la gana de llorar por una semana (dentro de lo que permite expresar llanto una entrada de blog), lo haré, sin vacilaciones.
Eso sería, y disculpen la verborrea introductoria pero es esperable de alguien que hace mucho que no visita estos lares blogueros, sobretodo de manera protagónica.
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