jueves, 28 de junio de 2012

L'absurde

Advertencia: lo que se leerá a continuación abunda en vanidad y capricho, y es consecuencia peligrosa de la indolencia crónica. 


Me generan un desasosiego profundo, en mi corazón burgués, las horas cuando el conocimiento, culmine experiencia y actividad que puedo disfrutar y discurrir, se torna insípido y vano. Y no aludo a que el mensaje brillante, aunque algo evidente, de Hans Holbein "el Joven" en su pintura de "Los embajadores" me golpea el rostro somnoliento. No. Lo que me acontece es algo meramente cualitativo.
Qué más queda si lo que le da valor a mi existencia, el conocimiento, y a veces la belleza, en sus frutos me es mediocre e insatisfactorio intelectualmente... He ahí el horroroso letargo absurdo de mi vida en su máxima expresión.

Aún así cuando todo me parece aburrido, fútil y estúpido. Monótono... Bach aparece y me confuta con delicadeza sublime.



¡Por qué, maldecido Bach, no dejas en libertad mi desesperanza egoísta! 

lunes, 25 de junio de 2012

Les Rêveries du promeneur solitaire

"Heme aquí, pues, solo en la tierra, sin más hermano, prójimo, amigo o sociedad que yo mismo."



Las madrugadas, sin ausencia, entregan esa sensación de soledad, ya sea desolada, triste, cuando parece que todos duermen y tú estás condenado a no poder olvidarte de las penas como hacen aquellos soñadores. O eres "maldito", a fantasear, a imaginar, quizás sin el permiso de tu voluntad, distintas épocas, lugares, tiempos... Como cuando sentí una desazón profunda al notar lo ilusorio de las distancias temporales, ya que cuan agudo era mi malestar, una noche, al poder percibir en mi presencia como fue torturado Boecio. El estaba ahí, conmigo, noble y culto, genio, que cayo de la cumbre social y política al abismo de la difamación y crueldad del destino. Ningún silogismo o poder de la palabra, ninguna lectura de Platón o verso de Homero, pudo intimidar al acero que penetraba y desgarraba su carne frágil e indefensa. Sí, la animalidad brutal vence a veces al ángel mejor de nuestra naturaleza. O lo derrota siempre.

Y hay otras madrugadas, unas más placenteras, nutridas de bienestar artístico e intimo, contigo mismo, y con el otro en su expresión estética. como una pintura o un fragmento de algún relato genial. Te toca y se interpreta con mayor delicadeza y entendimiento que a cualquier otra hora del día. Cual si fuera un conjuro arcano, o una brujería vulgar que encanta lo que se hace o lee a los ojos de la luna en su máximo esplendor. Sí, la madrugada hace de mí una versión moderna de Midas porque cuando se es una persona sensible, no sólo en sentimientos, sino en imaginación igual, y la madrugada se acoge sin temor, el campo de la vida florece y se tiñe de oro, algo no visible al día rutinario, ni a la inteligencia torpe por la falta de práctica del humano común, que añora tener las experiencias de los poetas... Como si el poeta meramente hubiese tenido la dicha de haber viajado por lugares recónditos y poco populares, siendo que es su temperamento y cualidades emocionales lo que le permiten distinguir la belleza de lo cotidiano, de lo repudiado y de lo aburrido como pregona Schopenhauer y como lo demuestra posteriormente en sus trabajos Cortázar.

También están aquellas madrugadas donde creo buscarte a ti, mujer sin nombre ni semblante claro, o pretendo que no se quién eres, te hago un misterio para no avergonzarme de mis deseos inmaduros, tiernos, amorosos. Te visto en la oscuridad y te sonrió tímidamente en mi memoria, sin embargo, ya no me miras igual. Y a mi sorpresa, esa verdad irrefutable hace eco en la madrugada como un pétalo de rosa abandonado en el desierto. Tristeza. Pero efímera. Retorno a mi primer amor, mi fidelidad interminable, los libros. Néctar demasiado dulce que distrae y que te recrimina llorar por unos ojos que ya no miran igual.


viernes, 15 de junio de 2012

El pensamiento que piensa...

Y he me aquí pensando, yo, sí, YO, un ser material, duro, tangible... Pensando que soy nada más que el pensamiento de una persona futura que no conozco. Ni él o ella a mí. Jamás lo haremos. Tiempos tan vastos como lejanos nos separan. 

Seré un recurso poético de su amor desengañado y... O, un capricho de su imaginación, habitante incansable de tierras oníricas (o de un habitante de tierras literarias... ¡Qué honor sería ser un segmento efímero de los sueños del protagonista de Noches Blancas!). Podría ser también el consuelo anónimo y mudo de las lágrimas de alguien que busca comprender la llamada condición humana. Quién sabe. Sólo sé que soy el pensamiento pensado sin rostro y sin nombre del futuro.

Sí. Así será. Y así es. Lo sé. Un soñador me susurrará en la noche cuando la tierra me haya dejado de pesar en el pecho.

Necedad escrita.

¡Qué rabia no poder expresar lo que el corazón siente fielmente! 

Palabras insuficientes. Cognición deficiente. Sólo la imaginación me queda y estas notas musicales tan hermosas de Vivaldi: 




"It is true, that which I have revealed to you; there is no God, no universe, no human race, no earthly life, no heaven, no hell. It is all a dream - a grotesque and foolish dream. Nothing exists but you. And you are but a thought - a vagrant thought, a useless thought, a homeless thought, wandering forlorn among the empty eternities!"

martes, 12 de junio de 2012

Relato breve I

He decidido comenzar un mini-proyecto de relatos muy breves, para ejercitar y mantener fina mi prosa, además de elaborar una más personal y más literaria. Esto es debido a que participare en un concurso de cuentos.
Habrán falencias y mediocridades en el camino sin duda, pero para mejorar es que hago esto y no podría esperar "ejercitar" si ya soy un maestro.
Ojalá mis narraciones les hagan pasar un buen rato al menos si es que respecto a méritos artísticos se encuentran carentes.

I

"No puedo creer que haya muerto..." pensaba la mujer madura en su lecho nocturno. Su cuerpo, inquieto, giraba sin orden en la cama, de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, como buscando un solaz en aquel movimiento incesante ya que las palabras y las lágrimas no bastaban.
La noche miraba sus ojos tristes, la pieza se enmudecía con el pasar de los minutos, y la memoria de eventos pasados nunca más a repetirse volvían denso el aire. Respirar era una labor inmensa. 
Sin mas, un golpe violento a la puerta la despertó de su dolor. "¿Quién es?" inquirió, y sólo una mirada inocente, apenas perceptible, contesto. El hijo, un infante de tempranos años, se acercó y la besó sin mediar saludos. Ella aún algo entorpecida por la tragedia reciente, le miró tratando de reconocerle. "Hijo", pronunció tenuemente, casi como un secreto.  "Tienes sus ojos" agregó. Y el silencio del sueño no visitó esa pieza. 
Ella lloró y el niño la abrazó.

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Editado: No participe en nada porque soy el hombre más procrastinador, volátil e indolente que ha parido la tierra.