Una parábola dividida en dos partes
Una tarde, en un día como cualquier otro en donde el sol de a poco alumbraba las montañas y los suelos campesinos, un hombre de apariencia llana, con atuendos descoloridos y monótonos, de rostro fatigado como con el peso de madrugadas en sus ojos, subía unas escaleras de madera ajadas que se quejaban con cada pie que las pisaba. Su destino era la cima de un pequeño monte, en cuyo centro se encontraba una mujer, cual apodo era "la sabia", una obvia alusión a Aristóteles pensaba el extranjero mientras subía, porque se decía y rumoreaba, tanto entre sus discípulos como en la gente del pueblo, de que su sabiduría era solamente superada por la de Dios.
lunes, 28 de enero de 2013
domingo, 27 de enero de 2013
Amistad
Las amistades son sombras, nubes violentadas por la belleza del cielo, son fragmentos de niebla, ecos que no se comprenden y que muchas veces no se logran oir, son rompecabezas cuyo niño ha olvidado como jugarlo, son fotografías abandonadas, son los restos de un incendio, son líneas de correspondencia habituada a la rutina, son enemigos del futuro y amores del pasado, son el aborto de la caja de Pandora, son el nuevo culto al antepasado, son consejos no seguidos, son memoria débil cayendo al abismo de la nada y son esperanza tatuada con alfiler por todo el pecho.
"Amigo mío:
Amigo mío..., yo no soy lo que parezco. Mi aspecto es sólo un traje que llevo puesto, un traje hecho cuidadosamente; que me protege de tus preguntas, y a ti, de mi indiferencia.
El "Yo" que hay en mí, amigo mío, mora en la casa del silencio, y en ella permanecerá por siempre, inadvertido, inabordable.
"Amigo mío:
Amigo mío..., yo no soy lo que parezco. Mi aspecto es sólo un traje que llevo puesto, un traje hecho cuidadosamente; que me protege de tus preguntas, y a ti, de mi indiferencia.
El "Yo" que hay en mí, amigo mío, mora en la casa del silencio, y en ella permanecerá por siempre, inadvertido, inabordable.
miércoles, 9 de enero de 2013
"Yo soy"
Ni cero disimulado ni trozos de infinito.
A inicio de año opté por ser poeta, o fui elegido por fuerzas supraterrenas. Sin embargo, luego de leer un breve ensayo de un escritor aún vivo (remarco porque estoy habituado a conversar con muertos), en el cual dudaba de la identidad y afinidad que sentía de su profesion literaria (pensaba que era novelista, según algunos criterios, y luego, al recibir críticas sobre su presente estado como tal, refutado como mero vacilante escritor, dudó de que sea un novelista, o que lo haya sido en algún momento, y que quizás, sin saberlo, siempre anduvo desnudo cuando creyó andar vestido). Pues, como toda lectura nunca es pasiva, sino dialéctica, ésta me ha llevado a cuestionar mi autoproclamación como poeta (y también pensar que hace que uno sea algo y no otra cosa).
A inicio de año opté por ser poeta, o fui elegido por fuerzas supraterrenas. Sin embargo, luego de leer un breve ensayo de un escritor aún vivo (remarco porque estoy habituado a conversar con muertos), en el cual dudaba de la identidad y afinidad que sentía de su profesion literaria (pensaba que era novelista, según algunos criterios, y luego, al recibir críticas sobre su presente estado como tal, refutado como mero vacilante escritor, dudó de que sea un novelista, o que lo haya sido en algún momento, y que quizás, sin saberlo, siempre anduvo desnudo cuando creyó andar vestido). Pues, como toda lectura nunca es pasiva, sino dialéctica, ésta me ha llevado a cuestionar mi autoproclamación como poeta (y también pensar que hace que uno sea algo y no otra cosa).
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