He decidido comenzar un mini-proyecto de relatos muy breves, para ejercitar y mantener fina mi prosa, además de elaborar una más personal y más literaria. Esto es debido a que participare en un concurso de cuentos.
Habrán falencias y mediocridades en el camino sin duda, pero para mejorar es que hago esto y no podría esperar "ejercitar" si ya soy un maestro.
Ojalá mis narraciones les hagan pasar un buen rato al menos si es que respecto a méritos artísticos se encuentran carentes.
I
"No puedo creer que haya muerto..." pensaba la mujer madura en su lecho nocturno. Su cuerpo, inquieto, giraba sin orden en la cama, de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, como buscando un solaz en aquel movimiento incesante ya que las palabras y las lágrimas no bastaban.
La noche miraba sus ojos tristes, la pieza se enmudecía con el pasar de los minutos, y la memoria de eventos pasados nunca más a repetirse volvían denso el aire. Respirar era una labor inmensa.
Sin mas, un golpe violento a la puerta la despertó de su dolor. "¿Quién es?" inquirió, y sólo una mirada inocente, apenas perceptible, contesto. El hijo, un infante de tempranos años, se acercó y la besó sin mediar saludos. Ella aún algo entorpecida por la tragedia reciente, le miró tratando de reconocerle. "Hijo", pronunció tenuemente, casi como un secreto. "Tienes sus ojos" agregó. Y el silencio del sueño no visitó esa pieza.
Ella lloró y el niño la abrazó.
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Editado: No participe en nada porque soy el hombre más procrastinador, volátil e indolente que ha parido la tierra.
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