Yo soy el universo, materia inanimada tornada consciente por las constantes e interminables, no obstante intervención humana, vicisitudes de la naturaleza...
Mi consciencia es el espejo donde el universo se observa a sí mismo. Se mira fijo, por toda la eternidad y por un instante. Eternamente porque es posible que la vida consciente no se acabe aún, en un buen tiempo y menos si el universo es infinito (¿se podría decir que la vanidad del cosmos no tiene límites?). Y por un instante, porque su parpadeo finaliza con una generación.
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