Basta de niños, de quehaceres, de amistad, del dolor, del día, de la industria, de la tecnología (irónico, lo sé), de la comunicación, de la risa... Basta del ruido, del movimiento, de la insipidez diaria y vulgar. Sí, basta, porque todo esto es némesis del intelectual y del artista, que ahora me siento así. Presumido.
Necesito descanso del sol, alegre idiota brillante. Ven noche, ven aún más madrugada, ven. Me dejaré devorar, con placer, por las horas oscuras, silenciosas y solitarias (un amor Rilkeano por la soledad padezco), única llama que necesita mi sensibilidad arrogante y egoísta, creadora y apreciadora de lo sublime. Fuego fuego fuego que se aviva con las sombras nocturnas y que surge de mi centro corporal, tu potencial me dijo ella, talento creativo, que puede que en su porvenir sólo deje cenizas y nada más, sí, el olvido es su impronta más segura... Mi destino será menor que el de Krapp... pero eso es el futuro, y a mí me interesa el placer del presente. Sí, sí, Sí, soy un hedonista sofisticado que pisa, golpea, el cristal de las ilusiones e ideales, conscientemente.
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