implacable bestia del saber y del placer,
hidalgo de las mareas nocturnas,
hijo bastardo de recuerdos nublados,
de tu seno innombrable beso la imagen ya pérdida,
y desapareces detrás del hálito lunar,
y con mis ojos te llamo y te olvido sin pensarte,
porque la hora helada advierte el sueño,
y las pisadas derrotadas del hombre y su infinito camino,
reclaman mi orgullo cansado,
esperando al sol,
sol que retorna para reírse del abismo nihilista,
y que contagia jocoso al triste invierno,
compañero que aún no conoce mis labios.
No tengo idea que mierda es esto que he creado, más intricado e inescrutable que los poemas surrealistas, su lenguaje visual y apasionado me sedujo en la noche sin embargo y me obligo a solidificarlo.
Escrito hace unos meses lo comparto ahora.
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