
Democritus, 1628, Hendrik ter Brugghen
Tengo una predilección por la filosofía griega antigua, y por la cultura intelectual y artística en general de esa época, porque a mi juicio todo pensamiento e idea de tiempos posteriores (científica, estética, filosófica, en breve, cualquier campo del saber de hoy), su germen al menos, se puede hallar sin vacilaciones aquí. No obstante, dentro de este favor, me agradan más aún los presocráticos y los sofistas. Creo que aparecen muy recientes e interesantes en su pensamientos para el humano contemporáneo.
Con los primeros uno puede reírse de los intentos inocentes y apurados de explicar el mundo en su totalidad con un mero anunciado general o principio universal, el denominado arché ("todo deviene del agua" por ejemplo para parafrasear a Tales). Sin embargo para mí lo que vale y me asombra de estos primeros indagadores de la naturaleza es eso mismo, que se fijaron en la naturaleza y no en un ser supraespacial y supratemporal, un ente divino, lo que fue un cambio notable de escenario. También sorprende lo "modernos" que suenan al oído científico, sobretodo para el físico, que, al igual que estos sabios de antaño, buscan una unidad o una ley que explique todo los fenómenos y trabajos de la naturaleza, obviamente con mayor complejidad y elaboración (un ejemplo concreto de hoy sería la teoría de las cuerdas).
Dejando aparte la introducción de mis gustos filosóficos, quiero concentrarme en un presocrático nacido entre los V-IV a. C., Demócrito (que era apodado así como dice el titulo en la antigüedad por el énfasis que ponía en la alegría o porque era propenso a mofarse de las necedades humanas ).
Él era un materialista y atomista (o sea precursor de la hoy axiomática teoría atómica; peculiarmente no validada, e incluso burlada, en círculos filosóficos y científicos todavía a mitades del siglo XIX). Todo lo que existe, dice él, no son más que pequeñas partículas indivisibles e invisibles a la vista cruda, los cuales en su constante reordenamiento explican el permanente cambio visible en la naturaleza.
Se dice que él es, supuestamente, el primer ateo occidental en la historia y se pueden dilucidar los supuestos de la doctrina de Epicuro en sus preceptos morales. Sin embargo no me dedicare a describir todo su pensamiento y biografía en esta entrada, por interesante que sea, ya que mi idea era solamente interpretar un fragmento, y con esto incentivar al lector a adentrarse en este juego interpretativo, para demostrar como uno puede encontrar múltiples significados en una mera frase.
"El logos es la sombra de la praxis".
Primero un par de definiciones de cada palabra griega relevante. "Logos" refiere a la palabra, razonamiento, habla, argumentación. "Praxis" que alude a la conversión de una teoría a la practica, a la experiencia.
Ahora, de la frase de Demócrito se me vinieron a la mente, y también leí, algunas interpretaciones ingeniosas. Una sería que el "logos", la razón, no representa fielmente a la realidad. Ésto seria una meditación epistemológica, que delimitaría que es lo que se puede llegar a conocer por medio de la razón, o quizás, que lo que tenemos en la razón, lo que pensamos, esas abstracciones e imágenes mentales, no son la realidad pero una copia tenue y probablemente equívoca de lo que es la realidad en sí, pura.
Otra puede ser que esta frase es un eco antiguo de la critica de Marx, que ocurre en sus "Tesis sobre Feuerbach", a los filósofos: "los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo." Reflexión infructuosa y de poca influencia en el mundo, conllevo a Marx a reclamar de que la filosofía era demasiado pensamiento y poca revolución material y social. Entonces, es una posibilidad de que Demócrito estuviera desdeñando o quitandole poder a la meditación pura y sin interés político (utilizando el termino "político" como su etimología dice, la organización social y como deben vivir los humanos en sociedad).
La siguiente interpretación es producto de mis tiempos, el debate entre religión y ciencia. Si pueden convivir (una dando lecciones morales y la otra explicando fenómenos de la naturaleza, como se ha querido resolver en algunas instancias) o están malditas a nunca encontrar la armonía. La frase de Demócrito estaría a favor de la ciencia en el debate, rechazando a la religión (entendiéndola como cualquier expresión de lo espiritual y místico), planteando que la ciencia es la que nos debe llevar y guiar con sus respuestas. La religión, entonces, seria la "sombra" o sea, el comienzo infantil de la búsqueda incansable del ser humano, por soluciones y explicaciones a los sucesos naturales. Un intento noble pero muy erróneo, el cual su existencia persistente hoy en día resulta anacrónica.
Otra interpretación podría ser la posición que Nietzsche tuvo a lo largo de su vida contra el cristianismo (o las creencias judeo-cristianas): "Cuando se coloca el centro de gravedad de la vida no en la vida, sino en el “más allá” - en la nada, - se le ha quitado a la vida como tal el centro de gravedad. La gran mentira de la inmortalidad personal destruye toda razón, toda naturaleza existente en el instinto, - a partir de ahora todo lo que en los instintos es beneficioso, favorecedor a la vida, garantizador del futuro, suscita desconfianza. Vivir de tal modo que ya no tenga sentido vivir, eso es lo que ahora se convierte en el “sentido” de la vida..."
Por consiguiente, esta interpretación sería materialista y afirmadora de la vida. Demócrito rechaza a las creencias religiosas de su época, sus estadios y juicios supernaturales después de la muerte y busca que las personas perciban la vida como el todo que debe ser vivido con la mayor concentración e interés posible, sólo esta vida y nada más, olvídense de los fantasmas y promesas del más allá, porque son solamente la "sombra" de este mundo.
Por ahora esas interpretaciones se me iluminaron en la mente, si el lector cree que puede contribuir otras, estaré agradecido y expectante de su participación.
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