miércoles, 9 de enero de 2013

"Yo soy"

Ni cero disimulado ni trozos de infinito.


 A inicio de año opté por ser poeta, o fui elegido por fuerzas supraterrenas. Sin embargo, luego de leer un breve ensayo de un escritor aún vivo (remarco porque estoy habituado a conversar con muertos), en el cual dudaba de la identidad y afinidad que sentía de su profesion literaria (pensaba que era novelista, según algunos criterios, y luego, al recibir críticas sobre su presente estado como tal, refutado como mero vacilante escritor, dudó de que sea un novelista, o que lo haya sido en algún momento, y que quizás, sin saberlo, siempre anduvo desnudo cuando creyó andar vestido). Pues, como toda lectura nunca es pasiva, sino dialéctica, ésta me ha llevado a cuestionar mi autoproclamación como poeta (y también pensar que hace que uno sea algo y no otra cosa).



¿Qué me haría un poeta? O pensando una interrogante más general, ¿qué hace a uno lo que es? (mediten sobre ello, yo vuelvo a lo del poeta).

¿Necesito leer solamente poesía para ser un poeta, descartar libros de ciencia, filosofía, historia y pintura? ¿O es fanatismo actuar de esa manera? ¿Y si es así, por qué, y acaso el fanatismo es ajeno a la poesía? ¿Puedo leer un par de libros de poesía y tomar de todo lo demás un poco? ¿O no se necesita leer; la poesía se respira en las calles, y por consiguiente un recluso (hosco) voluntario, como yo, jamás puede ser un poeta? ¿O todo lo contrario, la poesía es un discurso hermético entre poetas, desde Homero hasta los pretenciosos jovenes del siglo XXI? Pero para afirmar una respuesta sobre lo preguntado es necesario saber que es un poeta. Y volvemos al comienzo.

Para ser un poeta hay que escribir al menos un verso diario, no, una estrofa, no, un poema completo. No, Hay que estudiar la métrica, el ritmo y la rima. No, hay que ser reconocido como tal por profesores, o por el público (entendiendo por público a las personas que conocen  tus obras y son un número lo suficientemente grande para ser denominados "masa"). No, hay que ser llamado poeta por otros poetas que han logrado pasar todas estas barreras semánticas y escolásticas, para poder ser llamados, en diarios y/o revistas, poetas (¿pero y si una vez no los reconocen como poetas significa que no lo son? ¿O eso contaría solamente como un error accidental?)

Hay otra interrogante más aguda, ¿que tal si soy reconocido poeta por todos los sujetos nombrados anteriomente (profesores, público, poetas contemporáneos, etc.) empero yo, es decir como ser pensante sobre mi mismo, no me reconozco ni me siento poeta? ¿Qué tiene mayor relevancia, como sea identificado por los otros o como me identifique yo? Si el lector responde que importa como me etiquete yo y no los demás, se le pasará desapercibido las muchas etiquetas que usamos para definirnos en nuestra vida diaria y social, cuya validez es poco aceptada (tanto por nosotros mismos luego de madurar y seriamente reflexionar sobre ello, como por otros sujetos). Han habido varias personas que se dicen de sí mismos, "soy un buen padre" o "soy una persona generosa", que si se compara y juzga su conducta de manera rigurosa, se percata la falencia de esa autoevaluación. En este párrafo divagador usé la palabra "madurar", lo que implica que el tiempo también participa de la identidad. ¿Si me reconozco poeta ahora, y en diez años más no, cual identidad proclamada tiene validez? Si la última, ¿por qué?

Entonces, y claro omitiendo otras interrogantes, creo obvias relacionadas sobre identidad, ¿cómo sabré si soy un poeta?

¿O no tiene relevancia saber qué y quién soy? Solamente, quizás, debo actuar en correspondencia a lo que siento y deseo, y que ese deseo concretizado me diga quien soy (escribo poemas por lo tanto puede que sea poeta; aunque ahora caigo en el vicio de la probabilidad). ¿O se parte desde un esquema que tenemos de nosotros mismos y luego actuamos, como siguiendo un guión? Probablemente sea un poeta o quizás no.

Qué ociosidad argumentativa, indulgente, muy indolente, y poco reflexiva... El lenguaje sólo sirve para ocultarse. Y para entretenerse.

P.s: no me gusta escribir ex nihilo, y desde el impulso, la próxima entrada será rumiada y acariciada no vomitada.

1 comentario:

  1. Tengo que comentarte con mi blog viejo. Me rendí.

    Es cierto que esta vez lo arrojaste todo, y no creo que este mal ello. Mientras sea sincero, claro (ya sabes que lo aprecio más que a la gramática, la ortografía, la semántica, y hasta las buenas costumbres). Me gusta que te diviertas, Lazarus. Yo creo que ante todo eres un pensante, y que el canal que escojas para enseñar tu arte, será una decisión visceral, porque solo te falta sentirlo para volcarte por completo. El elemento mágico. Creo que olvidé mencionarte esto cuando te dí un bosquejo de lo que creía que conformaba a la identidad del ser.

    PD: ¿De qué largo va tu barba?

    D.

    ResponderEliminar